27 Sep

Ver más allá de lo evidente, el embarazo en adolescentes.

José Roberto Luna

Suele usarse la analogía del iceberg, para explicar que la realidad que vemos representa únicamente cerca de un diez por ciento y que el otro noventa por ciento queda oculto bajo el agua, por lo que, para entender la realidad es necesario mirarla en profundidad. Esta mirada crítica es requerida para comprender los embarazos en adolescentes, para abandonar las creencias que individualizan un problema social cuyas bases estructurales son la pobreza, la desigualdad y la exclusión.

El estudio “Me cambió la vida” encuestó a nivel nacional a niñas y adolescentes que acudieron a los servicios de salud pública en 2012 por embarazo, para conocer qué derechos habían sido vulnerados a causa del embarazo o la unión, además de acercase en profundidad a la historia de 11 niñas y adolescentes. Una de ellas de 21 años, maya Popti’ del departamento de Huehuetenango, abandonó la escuela en quinto primaria porque quería que sus hermanos menores estudiaran, su primera relación sexogenital fue forzada por su cuñado en una violación sexual, realizó la denuncia y luego se vio en juego toda una negociación familiar para que desistiera. A los 16 años se unió con un joven cinco años mayor que ella, quien estudió hasta tercero básico y trabaja como ayudante de albañil, quedó embarazada a los 17 años y a los 21 del segundo embarazo, trabaja en los oficios domésticos, sueña con tener cuatro hijos y algún día llegar a tener su casa propia.
La historia de esta joven, pone de manifiesto que las condiciones de vida y desarrollo determinan las aspiraciones futuras de las niñas, adolescentes y mujeres, que la violencia sexual, el embarazo, la unión y el trabajo doméstico pueden llegar a ser su único horizonte de vida. Esto no es gratuito, es resultado de una violación sistemática del derecho a la educación, la salud, la información sexual, la igualdad y no discriminación.
El análisis sobre el embarazo en adolescentes debe trascender el asunto moral, centrado en el ejercicio de la sexualidad. Este 26 de septiembre, Día para la Prevención de los Embarazos en la Adolescencia, es una oportunidad para ampliar la mirada y reconocer que garantizar los derechos humanos y el empoderamiento a niñas, adolescentes y mujeres, les permitirá ejercer su sexualidad sin riesgos, violencia y coerción, construyendo su propio desarrollo, el de su familia y comunidad.